Sentarse juntos y disfrutar del instante

Le Pain Quotidien significa el pan de cada día. Y para nosotros eso significa todo. Es mucho más que un mero sustento, es una forma de vida. A la vez que nuestros panes emergen de los hornos cálidos y fragantes, los amigos se reúnen alrededor de nuestras mesas comunales para compartir la tradición de partir el pan.

El murmullo de la conversación llena el ambiente, las mermeladas orgánicas van pasando alrededor de la mesa y muy elegantemente, el tiempo se para.

Harina, agua, sal y tiempo

En este mundo cambiante y agitado, te invitamos a disfrutar de un lugar en el cual se aprecia la tradición y la sencillez. Nuestros panaderos mezclan harina de trigo orgánica molida en piedra, sal marina y agua con masa madre para crear un humilde comienzo de cuatro ingredientes. Los panes son entonces pacientemente amasados a mano y cocidos en nuestros hornos revestidos de piedra. Son las hogazas artesanales de nuestro pasado, horneadas según la tradición. 

Una rebanada de pan e innumerables variaciones

Nuestro pan elaborado a mano se convierte en el lienzo para un sinfín de ingredientes orgánicos y de temporada. Se fusionan juntos para convertirse en nuestros tartines, el sándwich tipo Belga. Elegantes a la par que sencillos, nuestros tartines llenan la mesa de sabor y son una delicia para el paladar.

Manos calentitas

Cuando nuestro fundador, Alain Coumont, era un niño en Bélgica, iba cada miércoles por la tarde a la casa de su abuela, quien le daba la bienvenida con un tazón pequeño de chocolate caliente humeante. Alain ponía sus manos alrededor de él, dejando que el calor se filtrara en su cuerpo y así ahuyentar el frío gélido del invierno.

Como chef, llevó ese recuerdo de calidez a las mesas de Le Pain Quotidien. Hoy en día, simples cuencos aún remueven los recuerdos de alegría de un niño y llenan de calidez a nuestros amigos y clientes. Con nuestro chocolate caliente o con un café con leche, recibirás esta misma bienvenida a través de nuestros cuencos. Mantenlo entre tus manos y siéntete a gusto.

Únete a nuestra mesa

En Le Pain Quotidien, creemos que la comunidad es lo que nutre, inspira y alimenta el alma. Nuestra primera mesa comunal de la Rue Dansaert en Bruselas fue construida con madera reciclada de los suelos de los trenes belgas que ya no funcionaban. Esos simples tablones se convirtieron en una tradición. Hoy en día, esta misma madera áspera y recuperada continúa trayendo confort a nuestros locales y las mesas comunales se han convertido en uno de nuestros sellos distintivos.

Lo suficientemente largas para que todos se sienten y lo suficientemente estrechas para que todos conversen, nuestras mesas comunales son donde reconectan amigos y se forjan nuevas amistades por la apreciación de nuestra deliciosa comida y la buena compañía. Siempre habrá un lugar para ti en nuestra mesa, un espacio donde el color viene a la vida, la música se entremezcla con la melodía de la conversación y el aroma del pan recién horneado alimenta la imaginación. 

Lo suficientemente largas para que todos se sienten y lo suficientemente estrechas para que todos conversen, nuestras mesas comunales son donde se reunen amigos y se forjan nuevas amistades gracias a nuestra deliciosa comida y la buena compañía. Siempre habrá un lugar para ti en nuestra mesa, un espacio donde la vida tiene color, la música se entremezcla con el murmullo de la conversación y el aroma del pan recién horneado alimenta la imaginación.

Mañana será el mismo día ... diferente